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VICENT VAN GOGH Y EL TRASTORNO BIPOLAR

Noche estrellada

 El Trastorno Afectivo Bipolar (TAB) es una enfermedad crónica y recurrente, que se estima tiene una prevalencia de 2 a 3% en la población mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la sexta causa de discapacidad en el mundo.

Y en el Día Mundial de este Trastorno que se recuerda el 30 de marzo, coincidente con el nacimiento de Vincent Van Gogh, quien también habría convivido con esta enfermedad, es que se ha constituido como el Día Mundial del Trastorno Bipolar, con el fin de informar, derribar el estigma social y educar a la comunidad sobre esta enfermedad.

La biografía de Vincent van Gogh es extraordinaria y humanamente conmovedora en muchos aspectos. Además del hecho notable de que a pesar de la falta de reconocimiento profesional de parte de sus contemporáneos desarrolló una idea artística propia hasta alcanzar una grandiosa obra vital, su enfermedad y la influencia de ésta en su obra fue objeto de numerosas investigaciones y especulaciones.

Vincent van Gogh nació el 30 de marzo de 1853 como primogénito del pastor protestante Theodorus y su mujer Anna Cornelia en la aldea de Zundert, al sur de Holanda. Desde 1864 hasta 1866 asistió al internado privado Zevenbergen, donde aprendió francés, inglés y alemán y realizó sus primeros intentos como dibujante. Desde 1866 hasta 1868 asistió al internado estatal en Tilburg.
En agosto de 1869, a la edad de 16 años, comenzó, gracias a la mediación de su tío Vincent, un aprendizaje de comerciante de objetos de arte en la filial Goupil & Co de La Haya, donde trabajó con éxito apenas 4 años. En enero de 1873 Vincent fue trasladado a la filial de Bruselas, y ya en mayo a la filial de Londres. Aquí, hasta 1874, transcurrió una época feliz y profesionalmente exitosa. Se enamoró secretamente de la hija de la dueña de la casa en la que se alojaba, Ursula Loyer. Cuando en el verano de 1874 fue rechazado, cayó en un estado depresivo. Johanna Bonger escribió sobre el verano de 1874: "Cuando volvió a su casa, estaba escuálido, silencioso y derrotado: un hombre completamente diferente", y sobre septiembre: "El estado depresivo sigue", y sobre diciembre de 1874: "Por primera vez se convierte en una persona rara y solitaria; su gusto por el dibujo se ha apagado". Vincent comenzó a descuidar su profesión. Su estado tampoco mejoró después de un traslado a París: era caprichoso y descuidado en su profesión y se dedicó apasionadamente al estudio de la Biblia.
En abril de 1876 renunció a su trabajo en Goupil. En esa época estaba angustiado, sensible; escribió a sus padres: "Es como si me amenazara algo". Johanna Bonger observó: "Se abraza a la religión con una vehemencia casi demencial. En las cartas de esa época domina una sensibilidad en un grado casi patológico". Van Gogh quiso dedicarse ahora a la evangelización de los pobres. Desde julio a diciembre de 1876 trabajó como maestro y auxiliar de predicador en Isleworth, cerca de Londres, y desde enero hasta abril de 1877 trabajó, por mediación de su padre, en la librería Blussé & van Baam, de Drodrecht. El padre, preocupado por el futuro de Vincent, lo convenció para que realizara un curso regular de teología en Amsterdam. Sin embargo, Vincent interrumpió el estudio pocos meses después para comenzar en Bruselas una formación como predicador laico. Johanna Bonger escribió que Vincent estaba débil y escuálido, no dormía y se encontraba en un estado nervioso y tenso.
En agosto de 1880 Vincent se decidió definitivamente por la profesión de pintor y comenzó en octubre un estudio en la Academia de Artes de Bruselas. Siguió un período de tiempo de tranquilidad interior en Bruselas. En la Navidad de 1881, a los 28 años, después de una violenta discusión con su padre, abandonó la casa familiar, descontento.
Viajó entonces a La Haya, donde tomó lecciones de dibujo con Anton Mauve. Aquí conoció a la prostituta embarazada Sien con su hijo; a pesar de que en junio de 1883 se enfermó de gonorrea y debió internarse tres semanas en un hospital, mantuvo la relación con Sien. La mujer era alcohólica, caprichosa y nada confiable; a pesar de eso Vincent vivió con ella a partir del verano de 1883 y quiso casarse con ella contra la voluntad de la familia y de sus amigos. En esa época surgieron los primeros óleos, preponderantemente paisajes. Sin embargo, en septiembre de 1883 Vincent comprendió que la vida con esa mujer y su existencia como pintor eran incompatibles; escribió a su madre: "No podemos marchar hacia el futuro juntos: es imposible, a pesar de que dependemos tanto uno del otro", Vincent se separó de Sien y al principio se dirigió a Drenthe, al norte de Holanda. Allí volvió a caer en un estado de ánimo sombrío: "Ayer dibujé raíces de roble podridas. El pantano con las raíces en descomposición era totalmente melancólico y dramático, como Ruysdael o Jules Dupré. Creo que he encontrado mi lugar.

A principios de 1884 regresó a la casa de sus padres, que ahora vivían en Nuenen. Allí pasó apenas dos años, protegido por sus padres, y trabajó mucho. Vivió como un outsider retirado, raramente vestido y con un trato difícil. Su padre lo caracterizó así: "Nos proponemos darle completa libertad, en sus rarezas, en la ropa, etcétera. La gente lo ha visto ahora, y aunque es lamentable que no sea más tratable, no se puede cambiar el hecho de que es un hombre extraño". Y su madre escribió: "Vincent trabaja entusiastamente, pero no es agradable". En esa época aparecieron sus cuadros de campesinos, entre ellos sus famosos "Comedores de papas". En enero de 1885 reapareció un estado de ánimo deprimido: "Apenas ha comenzado para mí un año de humor sombrío y problemático". En mayo falleció el padre, víctima de un ataque cardíaco. Después de este episodio el estado de ánimo en la aldea cambió, y Vincent chocó con la creciente oposición de sus parientes y de los habitantes del pueblo. En septiembre el párroco católico incluso prohibió a sus feligreses servir de modelo a Vincent.
En noviembre de 1885 Vincent, a los 32 años, abandonó la aldea, viajó a París, donde estaba su hermano Theo, que lo acogió. Theo era en esa época gerente de la filial de Goupil y presentó a Vincent los impresionistas; Vincent conoció a Seurat, Signac, Toulouse-Lautrec y otros, y trabó amistad con Pisarro y Gauguin. Bajo esa influencia el color de sus cuadros se hizo más claro y vivaz. Estaba como transformado, y Theo escribió: "No reconocerías a Vincent, hasta tal punto se ha transformado. También es más abierto que antes y lo quieren mucho". Sin embargo, Johanna Bonger informó que en el invierno de 1886 volvió a la vieja irritabilidad y le hizo difícil la vida a Theo.
En febrero de 1888 Vincent partió a Arles, en el sur de Francia, para dejarse inspirar por la luz clara y la calidez de los colores del sur. Al llegar encontró el frío y la nieve y pasó una primavera extraordinariamente feliz y de un trabajo intenso. "Estoy en medio de un verdadero furor por el trabajo. Los árboles están en flor y quisiera terminar un jardín frutal provenzal con su irresistible alegría. Me resulta casi imposible escribirte con la mente serena". Hasta principios del verano sus cuadros y sus cartas irradiaban alegría y satisfacción. Surgieron los jardines frutales en flor y los trigales amarillos, los botes de los pescadores de Saintes-Maries y los puentes de Arles, testimonios de su estado de ánimo despreocupado. Vincent comenzó a fantasear acerca de una comunidad de artistas e invitó a Gauguin a que viviera y trabajara con él. En el verano Vincent estaba irascible y tenso; comenzó a descuidarse, comía demasiado poco, bebía y fumaba demasiado y trabajaba durante horas frenéticamente, a pleno sol. A fines del verano y en otoño de 1888 sus cartas y sus cuadros volvieron a ensombrecerse y recibieron una nota angustiosa: surgieron los cuadros nocturnos. Vincent apenas si dormía por la noche y fijó velas en el ala de su sombrero y en el caballete. No estaremos muy equivocados si suponemos que se refería a su propio estado de ánimo cuando escribió: "En mi cuadro del Café he tratado de expresar que es un lugar donde uno se puede volver loco y puede cometer un crimen. Todo esto expresa una atmósfera de un bajo mundo ardiente, un sufrimiento pálido en una oscuridad que se ha apoderado de un hombre que ya no está más despierto". Vincent informó sobre estados de excitación que se producían mientras pintaba y en los cuales se creía cerca de la locura: "No estoy enfermo, pero me enfermaré sin duda alguna si no me alimento mejor y dejo de pintar por algunos días.

El 23 de diciembre de 1888 Vincent, sumamente excitado, después de una violenta discusión con Gauguin se cortó una oreja y se la llevó a una prostituta. Después de ese acontecimiento fue internado en el hospital de Arles. De su hermano Theo, que se apresuró en llegar, provienen valiosos informes sobre los síntomas agudos de ese momento.
En el hospital de Arles, Vincent se recuperó rápidamente después de su automutilación y fue dado de alta a los 14 días. El extraño pintor se volvió inquietante para los vecinos. Por medio de una petición firmada por más de 80 ciudadanos y dirigida al burgomaestre los vecinos lograron una internación forzada, que se realizó el 26 de febrero y duró unas 4 semanas, a pesar de que Vincent estaba sano en ese momento. Después de ese episodio extraordinariamente desagradable, Vincent se volvió angustioso y aceptó la idea de una situación que estructurara su vida diaria. Tomó en consideración un servicio militar o un hospicio para enfermos mentales. Por último se decidió por el hospicio y se dejó internar en el convento de San Pablo, en Saint Remy, situado a unos 30 kilómetros de Arles, donde pasó un año. Muchas de sus obras más significativas surgieron en esa época.
En mayo de 1890 Vincent fue dado de alta en San Pablo y emprendió un viaje a París, hacia su hermano Theo, donde su cuñada se sorprendió por la constitución fuerte y los colores sanos del rostro. Por último viajó a Anvers, para ponerse al cuidado del Dr. Gachet. A este médico le gustaba también pintar y era amigo de algunos impresionistas. Los dos hombres trabaron amistad rápidamente y sintieron el parentesco de las almas: "El Dr. Gachet me parece tan enfermo y nervioso como tú y yo y además es mucho mayor. Ya somos muy buenos amigos"
Después de una fase despreocupada y equilibrada en la que siguió siendo muy productivo artísticamente (pintó cerca de 80 cuadros en dos meses y medio), a principios del verano el estado de ánimo volvió a ser depresivo. Vincent interrumpió precipitadamente una visita a París en casa de su hermano en razón de preocupaciones y dificultades. El 27 de julio, durante una escapada, se disparó un tiro y murió el 29 de julio en presencia de su hermano Theo.

La biografía muestra antes de la enfermedad un carácter obstinado con afectos profundos fácilmente irritables tanto en lo positivo como en lo negativo. Esas características culminaban en entusiasmos que por un lado podían elevarse hasta lo patético, y por otro culminaban en depresiones de larga duración con retirada social y actitudes extravagantes, pero también en una profunda tristeza. Esos estados de ánimo ejercieron una influencia profunda en su vida, sobre todo en los años 1874-1879.

El curso señala de manera inequívoca una enfermedad fásica. En cada uno de los cinco episodios comprobables (diciembre de 1888, febrero de 1889, agosto de 1889, diciembre de 1889 y marzo/abril de 1890) es posible demostrar, en base a las cartas de Vincent, que el modelo del curso con comienzo agudo y remisión total rápida no cambiaba. En todos los casos había estadios prodrómicos caracterizados por perturbación del sueño y angustia. Después de las fases de la enfermedad seguían estados de agotamiento postremisivos, angustioso-depresivos, que remitían subjetiva y objetivamente, en su totalidad, en el término de pocos días (por ejemplo enero de 1890) hasta tres meses (marzo-mayo de 1889). Como prueba de la falta de síntomas negativos entre los episodios, se pueden ofrecer además de los propios informes de Vincent la producción de cuadros rica y en constante maduración, así como las cartas altamente diferenciadas en cuanto al lenguaje y de una gran profundidad en los sentimientos y los juicios. La sintomatología de la enfermedad de Vincent era multiforme y cambiante. En el primer plano de las fases agudas había estados de excitación afectiva que aparecían y desaparecían rápidamente, en instantes, a los que se unían pensamientos delirantes religiosos y filosóficos, alucinaciones acústicas bajo la forma de voces, alucinaciones ópticas y probablemente también temores a haberse envenenado. Vincent sufría de perturbaciones del sueño, y el síntoma conductor que aparecía continuamente era la angustia, que también en los estados de agotamientos postremisionales se manifestaba como temor a una recaída. También hay indicios inequívocos que hablan a favor del polo contrario, la felicidad, o sea el entusiasmo durante las fases agudas. El mismo van Gogh se describió repetidas veces durante los estados de excitación como desorientado; el vago recuerdo de las psicosis agudas indica ligeras perturbaciones de la conciencia. En cambio la tristeza y la falta de voluntad se presentaban sólo fuera de las fases de excitación psicótica.

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Insomnio